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Corea muestra el potencial de los pagos por reconocimiento facial

Published on: Feb 16, 2026

Exploramos cómo el despliegue de Toss FacePay en las principales cadenas de tiendas de conveniencia en Corea está transformando la percepción de los clientes sobre los pagos con autorización biométrica. Kyuin Oh, líder de Toss Pay, y Junho Choi, Technical Product Owner, comparten sus perspectivas sobre la implementación de la tecnología, las barreras psicológicas que debieron superar y cómo la fintech imagina el futuro de las transacciones cotidianas.

© Toss

La digitalización continúa ganando terreno en el ecosistema de pagos actual, con tarjetas con chip, billeteras electrónicas y dispositivos con tecnología contactless reduciendo progresivamente el uso del efectivo en múltiples mercados. Nuevos actores alrededor del mundo también están ampliando la oferta de plataformas y métodos alternativos diseñados para hacer el gasto diario más rápido y fluido, al tiempo que las transacciones siguen siendo un pilar central del sector fintech.

Es en este contexto donde la autorización biométrica, ya familiar para los consumidores gracias al desbloqueo de dispositivos, enfrenta una cuesta empinada para abrirse camino en los pagos. Aunque la tecnología ya es viable en este sector, su complejidad y la persistente reticencia de los usuarios han dificultado su adopción y ralentizado su avance hacia convertirse en una alternativa factible para los comercios. Sin embargo, casos emergentes sugieren que esta tecnología puede ganar tracción bajo las condiciones adecuadas.

Uno de los ejemplos más destacados es Toss en Corea, una aplicación con más de 30 millones de usuarios que ya está desplegando su servicio FacePay en las principales cadenas de tiendas de conveniencia. Tras finalizar su fase piloto en septiembre pasado, la compañía apunta ahora a alcanzar un millón de puntos de aceptación para finales de 2026.

Cuando las finanzas se encuentran con la conveniencia

Lo que comenzó como un servicio de transferencia de dinero entre pares en 2015 se ha convertido en una aplicación financiera integral. Toss ofrece servicios bancarios, inversiones, gestión crediticia, autenticación, servicios tributarios, comparación de préstamos y seguros en una sola interfaz, alcanzando a más del 60% de la población de Corea. En su expansión hacia los pagos offline, la compañía está construyendo un ecosistema integrado cuya incorporación más reciente, FacePay, permite pagar mediante reconocimiento facial y ya está disponible en las principales cadenas de tiendas de conveniencia como 7‑Eleven, CU y GS25.

“Priorizamos deliberadamente lugares que la gente visita con frecuencia y puede encontrar fácilmente, para que los clientes pudieran encontrarse con un nuevo método de pago y adoptarlo de manera natural, sin necesidad de una explicación adicional”, explica Kyuin Oh, líder de Toss Pay. Para la empresa, este sector representa una oportunidad clave gracias a su amplia y diversa audiencia, con clientes de todas las edades, y a su énfasis en la rapidez, un valor fundamental que se alinea con la naturaleza fluida de los pagos biométricos.

Sin embargo, apuntar a un público masivo requiere acompañar al usuario y abordar barreras de adopción. “El mayor desafío no fue la tecnología en sí, sino la barrera psicológica que los usuarios sentían inicialmente hacia el reconocimiento facial como método de pago”, añade Oh. Para superar esta resistencia, Toss adoptó un enfoque más proactivo y práctico: en lugar de apoyarse en explicaciones técnicas, incentivó a los usuarios a experimentar directamente la tecnología.

Transformar la cautela en confianza

Este enfoque basado en la experiencia busca no solo ayudar a los clientes a familiarizarse con el sistema de manera intuitiva, sino también abordar las preocupaciones sobre la sensibilidad de los datos, un tema frecuente en torno a la información biométrica. Aunque las billeteras electrónicas y los pagos con QR siguen siendo más comunes, en parte porque los datos biométricos quedan vinculados al dispositivo personal, el verdadero desafío para Toss es lograr que el reconocimiento facial se sienta igual de seguro y familiar.

“Todos los datos faciales y otra información personal se almacenan y gestionan exclusivamente en formato encriptado y se utilizan solo dentro del alcance del consentimiento del usuario”, detalla Junho Choi, Technical Product Owner en Toss. A su vez, señala que la seguridad ha sido “fundacional” desde el inicio del servicio, y destaca que el sistema permite volver a registrar el rostro para adaptarse a cambios significativos en la apariencia y garantizar una experiencia fluida.

FacePay es además el único servicio de pagos con reconocimiento facial en Corea que ha superado la revisión preliminar de adecuación de la Comisión de Protección de Datos Personales. La compañía también monitorea continuamente el procesamiento de datos e implementa medidas proactivas de gestión de riesgos para resguardar la información biométrica. La interacción directa puede ayudar a familiarizar a los usuarios con la tecnología, pero es una robusta seguridad lo que finalmente construye confianza.

La prueba de realidad

Las experiencias frictionless pueden haber sido celebradas como una de las grandes innovaciones de los últimos años, impulsadas aún más por la pandemia. Sin embargo, la incapacidad de tecnologías líderes para integrarse de manera genuina en los recorridos cotidianos de los clientes evidenció un declive que se venía gestando desde hace tiempo. Para Choi, aunque el interés por la automatización total “puede haberse desviado”, los clientes siguen demandando servicios efectivos que reduzcan la fricción.

“Los clientes están eligiendo servicios no por la novedad de la tecnología, sino por la naturalidad con la que mejora comportamientos ya existentes”, explica. Con esta premisa, Toss diseñó FacePay priorizando una integración fluida en las rutinas diarias y enfocándose en demostrar que podía ofrecer mayor conveniencia que los métodos de pago tradicionales. Según la compañía, este enfoque está dando resultados: FacePay ha alcanzado una tasa de uso repetido del 60% al primer mes, impulsada principalmente por compras de bajo monto y alta frecuencia, un ámbito donde las tiendas de conveniencia juegan un papel central.

Esto refuerza que la velocidad es uno de los principales motores para implementar autenticación biométrica en pagos. Con investigaciones que muestran que los sistemas biométricos pueden completar pagos en menos de un segundo, y con la fintech coreana confiada en que la tecnología no interfiere con las operaciones ni los flujos de trabajo existentes, el camino hacia una adopción más amplia comienza a verse más despejado.

© Toss

Un camino en construcción

El éxito de FacePay en Corea no es casualidad. La reputación del mercado por su público altamente digitalizado y su fuerte sentido de renovación cultural se combina con un constante apoyo gubernamental al desarrollo tecnológico. Los minoristas también capitalizan este contexto, con formatos y propuestas dedicadas que funcionan tanto como laboratorios para nuevas innovaciones como para medir la respuesta de los consumidores.

En el plano tecnológico, la posición de Toss como una plataforma integral para la vida diaria permite un despliegue a gran escala. Gestionar la complejidad es más sencillo cuando los servicios se ofrecen dentro de un ecosistema unificado y holístico. En contraste, los entornos fragmentados, comunes entre minoristas independientes de combustibles o tiendas de conveniencia, plantean un escenario completamente distinto.

La complejidad técnica aumenta rápidamente, haciendo que la solución resulte mucho más difícil de escalar comercialmente. Aun así, la trayectoria actual sugiere que está emergiendo un camino posible, uno que quizá no sea definitivo, pero que acerca la adopción de biometría al uso cotidiano.

Desde su lanzamiento oficial el pasado septiembre, FacePay superó los 2 millones de usuarios registrados en aproximadamente cinco meses. En paralelo, Toss Place, el fabricante de terminales de pago de la compañía, se asoció con GS Caltex para desplegar soluciones POS en su red de estaciones de servicio, mientras se evalúa la incorporación de FacePay en estos puntos. Si este ritmo se mantiene y el uso continúa creciendo, podría marcar el inicio de una nueva trayectoria para el mercado asiático, una que otros actores internacionales de escala similar podrían eventualmente buscar replicar.

 

 

Escrito por Gonzalo Solanot

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