Qué nos dice la retirada de Amazon sobre el futuro de la autorización biométrica
Published on: Feb 10, 2026
La marcha atrás de Amazon en la autorización por palma demuestra que la innovación solo gana cuando los consumidores la adoptan. La conveniencia sigue imponiéndose a la sofisticación, aunque la biometría aún no está fuera del juego.

Cuando el gigante minorista Amazon anunció la semana pasada el recorte de sus supermercados sin fricción Amazon Go y Amazon Fresh, la mayor atención se centró en su retirada del comercio físico propio, el estado de su tecnología Just Walk Out y un giro estratégico hacia Whole Foods. Mucho menos se habló del destino de Amazon One, el servicio de autenticación biométrica por venas de la palma lanzado en 2020 y ahora programado para desaparecer de los entornos minoristas.
Los clientes que usan Amazon One para entrar en tiendas, pagar o activar programas de fidelidad verán cómo el servicio concluye el 3 de junio de 2026, aunque seguirá disponible en algunos hospitales y recintos deportivos. Amazon atribuyó la decisión a una “adopción limitada por parte de los clientes”, una señal clara de que esta forma de acceso biométrico nunca alcanzó la tracción generalizada que la empresa esperaba.
Según el experto en pagos Mirko Spagnolatti, los motivos van más allá del cierre de tiendas. Sostiene que el impulso de la industria de pagos por reducir la fricción ha generado, paradójicamente, mayor fragmentación y complejidad técnica, tanto en el punto de venta como en la conciliación de back‑end. Esa complejidad, afirma, dificulta que los sistemas biométricos escalen comercialmente.
En el lado del consumidor, el reto es aún más fundamental: los datos biométricos son permanentes. Los datos de una tarjeta pueden cancelarse y reemplazarse; los identificadores biométricos no. En mercados donde la privacidad pesa mucho, especialmente en Europa, esa irreversibilidad se convierte en una barrera crítica. Para Spagnolatti, este es el motivo por el que métodos como las venas de la palma o el reconocimiento facial difícilmente escalarán en el comercio de conveniencia, sobre todo cuando pagos NFC y basados en QR ya ofrecen alta conveniencia sin riesgos de privacidad ni costos adicionales.
Mientras tanto, otras tecnologías de acceso como tarjetas contactless, aplicaciones móviles y códigos QR se han convertido silenciosamente en el estándar dominante en comercios autónomos. Esto plantea la pregunta: ¿qué futuro les espera a los pagos por vena de la palma? ¿Cuáles son los mejores métodos de autorización?
La historia de la tecnología de venas de la palma
El escaneo de venas de la palma se ha consolidado como una de las tecnologías biométricas más avanzadas, apreciada por su precisión y su resistencia al fraude. A diferencia de biometrías superficiales como huellas dactilares o iris, captura patrones subdérmicos de venas, generando un identificador sin contacto y difícil de replicar.
Más allá del comercio minorista, la tecnología ha crecido rápidamente en sectores donde la seguridad, la higiene y la garantía de identidad son fundamentales: banca, salud y servicios gubernamentales, entre otros.
Amazon One debutó en 2020 en dos tiendas Amazon Go en Seattle, posicionando estos establecimientos sin fricción como campo de pruebas para la entrada biométrica. Sin embargo, y pese al impulso promocional, los consumidores no adoptaron masivamente la autenticación por palma. En retail, el destino de la tecnología quedó estrechamente ligado al modelo Amazon Go, y con ambos ahora en retirada, el esquema se derrumba junto a ellos. Aun así, Amazon no fue la única en explorar pagos biométricos.
En Uruguay, el proveedor de pagos Ingenico, junto a Mastercard y Scanntech, lanzó pagos por venas de la palma en las tiendas Red Expres de Tienda Inglesa. Los clientes se registran escaneando su palma y asociándola a una tarjeta tokenizada. En caja, solo necesitan colocar la mano sobre un escáner para autenticarse y pagar.
El futuro de la autorización
La autorización se está fragmentando entre “lo familiar” (contactless, billeteras virtuales, QR) y “la alta garantía” (biometría), en lugar de converger hacia un único método. El pago sin contacto está profundamente arraigado en Europa y otros mercados maduros, mientras que el QR se ha convertido en un estándar global en APAC y sigue expandiéndose conforme esquemas y wallets uniformizan la experiencia del usuario.
Para Claudia Puig, COO de Big Fish, empresa española de tiendas autónomas, el problema no es la capacidad de la biometría, sino su ajuste al comportamiento real del consumidor.
Explica que aunque las biometrías son potentes, “todavía generan fricción en el uso cotidiano”, generando una barrera inicial para clientes preocupados por la privacidad o que simplemente ven el proceso como poco familiar. En el retail de conveniencia, cualquier paso adicional al entrar añade riesgo, y la adopción masiva suele favorecer lo que se siente natural frente a lo técnicamente avanzado.
Esa filosofía llevó a Big Fish, que actualmente opera siete tiendas en España, a priorizar el acceso mediante móvil y tarjeta bancaria sobre la biometría. El objetivo, explica Puig, no era mostrar hasta dónde puede llegar la tecnología, sino hacer que desaparezca, integrándola en los comportamientos cotidianos en lugar de redefinirlos.
“La tarjeta bancaria y el móvil son gestos universales y que ya están interiorizados y socialmente aceptados. Entonces no hay que explicar nada, no hay que registrarse, no hay que aprender una nueva manera de comprar”, añade Puig.
Eso no significa que la biometría vaya a estancarse. Se prevé que el segmento de venas de la palma crezca a ritmos de dos dígitos medios hasta principios de los años 2030, especialmente en banca, salud y gobierno, donde los requisitos de seguridad e identidad son estrictos. Y los proveedores siguen promoviendo beneficios tangibles en velocidad y seguridad. Paytronix informa que el checkout biométrico puede reducir hasta 40 segundos por transacción.
La retirada de Amazon es un recordatorio útil de que “tecnológico” no siempre significa “centrado en el cliente”. En la práctica, las soluciones ganadoras son aquellas que se sienten inmediatas, convenientes y sin fricción (contactless, wallets y QR), especialmente cuando pueden ofrecer la misma promesa sin pedir al consumidor que registre una nueva biometría o que cambie hábitos establecidos. Es revelador que Just Walk Out continuará funcionando en cientos de tiendas de terceros, mientras que el escáner de palma se apaga en favor de tarjetas y teléfonos: el retail sin fricción sobrevive, pero son los métodos más familiares los que lo llevan a la meta.
Escrito por Oscar Smith Diamante (Traducido al español con ayuda de IA)










